Me encanta viajar. Por eso estoy en Barcelona. Estoy de viaje desde hace casi cinco años.

Esta noche, hablando con Fabi, mi reina venezolana, me contó que le había entrado una inspiración repentina y se puso a escribir sobre cuáles son las ventajas de ser turista. Entre las dos sacamos algunas conclusiones:

1. Como llegas medio desorientado y tu estadía generalmente es breve, queda en tu mente una impresión radical de las cosas: o el sitio es una maravilla, o es una completa bazofia.

2. Los locales saben que nunca volverán a verte, o por lo menos no lo harán en un futuro cercano. Tú, como visitante efímero también te conviertes en efímero confidente.

3. Si el veneno y los mejores perfumes vienen en frasco pequeño es por una razón: de lo bueno poco (y de lo malo también). A veces son suficientes un par de días en un sitio para refrescarte con una atmósfera distinta: una calle pintoresca, el anonimato, no entender el idioma, ver gente de diferente, son placeres deliciosos, precisamente porque son breves. Lo breve, dos veces mejor.

4. Los recuerdos que guardas están ligados a las personas con quienes viajas. Si son conocidas y queridas, y si no lo son, a raíz del viaje pueden llegar a serlo. Un par de días pueden reafianzar lazos y dejar impresas páginas muy coloridas de tu historia.

5. De pronto te conviertes en un entendido cultural. Si vas a París o a Londres, no puedes no visitar el Louvre o el British Museum, aunque no sepas quien fue la Gioconda o cuál es la utilidad de la Piedra de Rosetta. No importa, siempre podrás decir “la Mona Lisa es muy pequeña!”.

6.  Un viaje breve es una Polaroid furtiva: cuando vamos de guiris todos tenemos vocación japonesa por las fotos. No sólo te quedarán unos cuantos megas de imágenes en tu ordenador, sino que habrán otros cuantos gigas en tu corteza hipocampal de kinestesias y sensaciones. (palabras domingueras textuales de la doctora Fabiola).

7. Hay una variedad infinita de sabores por probar. Pero siempre es permitido entrar en McDonald’s si el presupuesto te hace elegir entre conocer otra ciudad o comer en un buen restaurante local.

8. No, no se permiten bermudas, calcetines blancos ni camisetas floridas. Y si, el protector solar es importante. La piel color camarón no queda bien en las fotos. Esto no es precisamente una ventaja, es una regla!.

9. Siempre serás más interesante para los locales aunque vayas con cara de infinito cansancio después de estar pateando la ciudad, ojeras, cabello revuelto de tanto viento, humo (y tal vez granizo), zapatos de deporte y ausencia de glamour. Sólo por llevar un mapa en una mano, cámara en la otra y hablar en otro idioma, tus sex appeal se multiplica.

Ir de turista por el mundo no está mal. Ir de turista por la vida es la mejor forma de vivir. Siempre estamos de viaje, de paso. Por eso, ver la vida como si fueras un eterno turista, te permitirá disfrutar cada momento y capturarlo en tu mente como una constante aventura. ¿Tu qué piensas?

 

P.S. Lindo inicio de Mayo.

Esta noche estoy de malas…cómo se puede cambiar de humor tanto de un día para otro? Ayer, pletórica…hoy, estoy que muerdo. No he visto si ha cambiado la luna, puede ser eso.

Salí tardísimo del trabajo. Llegué a casa a las 9 y me perdí el medio tiempo del partido. Para colmo, rabiando de hambre y sin nada en la nevera y mis compis de piso ni dudaron en no dejarme ni una sola patata frita para acompañar el juego.

Lo peor, el Barça perdió y quedó fuera de la Champions y de toda posibilidad de tener un campeonato este año.

La mitad de mis amigos se va de puente y yo me quedo aquí, pringando.

Me he traído trabajo a casa y estoy a mitad de ello en lo que escribo este post. Se hace más tarde.

Discuto por messenger por tonterías (o no).

Más me vale que respire tranquila, me tome unas valerianas y me vaya a dormir que sino, la euforia negativa me tendrá insomne toda la noche.

Al menos, ya termina abril.

 

Quiero escribir sin parecer cursi o con exceso de miel empalagosa. Cuando empecé este blog le quería dar un toque más culto que personal. El objetivo era hablar más de mis pasiones profesionales que de las interiores. Pero me estoy descubriendo más ñoña que intelectual. El primer paso es aceptarlo.

Hoy ha sido un buen día. Lo empecé con unas energías inusuales para ser lunes lluvioso y gris después de un pre-veraniego fin de semana. Por casualidad, vi unas fotos de México que hicieron que se me saltaran las lágrimas espontáneamente. Nunca me había pasado. Ya me veía yo en mi escritorio del trabajo con los lagrimones de Candy por ver una imagen de una muñeca oaxaqueña. El trabajo, sin contratiempos y en marcha.

Al volver a casa, aproveché el viaje en tranvía para avanzarle a Nocilla Experience. ¡Qué maravilla de libro!. Me tiene enganchada. Me hizo reir y pensar en las profundidades de sus líneas.

Hay una idea que el autor sacó de Matthew Buckingham, un artista conceptual de New York City, con el que me he sentido identificada: ‘El seguidor cultural’ (o cultural follower). Éste describe cómo los animales han evolucionado en relación con la sociedad. Cómo han desarrollado comportamientos “que permiten prosperar en relativa intimidad con las personas, en un hábitat cada vez más artificial”. Puede ser que sea una seguidora de la cultura en la que me desenvuelvo; yo le llamo adaptación. Lo que me choca de la frase es ‘hábitat artificial’. ¿Estoy en un ambiente falso sólo porque decidí no vivir en mi lugar de nacimiento? No lo creo. A mí, artificial me suena a vivir en una cápsula verde con luz ultravioleta controlada y dos litros de agua para beber (si fuese así, seguramente estaría flaca y no tendría que ir al gimnasio ni comer lechuga cuando muero por una hamburguesa con queso).

El caso es que yo me siento en mi salsa en casi cualquier sitio. Esto de ser seguidora cultural es una gozada.

Mientras me reía con el libro y levantaba la vista para ver la lluvia por la Diagonal, sonaba una canción de Markéta Irglová en mi iPod. Las lágrimas se asomaron otra vez en mis ojitos castaños y pestañones.

Primera vez que lloro de plenitud. De tener la certeza de que estoy en el sitio correcto. De que todo está bien y que estará aún mejor. De que me basto a mí misma para hacerme feliz.

¿Soy cursi? Probablemente, pero un día como hoy, me lo puedo permitir.

Esto de tener un blog es una responsabilidad.

Cada día pienso en algo en lo que podría escribir. Esta tarde mientras estaba tumbada tomando el sol pensaba en unos cuantos tópicos que desarrollé entre la somnolencia que provoca el calor. Pero tengo que ser honesta, estoy dispersa. Ideas revueltas y poca concentración.

No me decido entre hablar de la web 2.0 y 3.0 (que les dicen moda, pero para mí, es una revolución tecnológica), de lo chungo que es comprarte una casa en España, de mis próximas vacaciones, de que Rayados pasó a la liguilla (hoy no hablaré de futbol español…hasta el martes que sea el partido de vuelta Manchester – Barça), de que he empezado a leer Nocilla Experience, o de cómo me he dejado llevar por el hedonismo y consumismo este fin de semana.

No, hoy no hablaré de nada.

y es verdad, siempre hay una razón para sonreir…no deixis mai de somiar :-).

Pues mi primera vez ya ha pasado y no fue tan traumática como pensaba. Ha sido emocionante y satisfactoria. No se puede decir lo mismo de todas las primeras veces.

Hoy es ayer fue el Día de la Tierra. La que nos sostiene vivos y a la que poco a poco nos llevamos de encuentro con nuestras prisas e inconsciencias.

¿En qué participas tú para sanar nuestro planeta de los daños inevitables (o no) de la edad? Yo bastante menos de lo que me gustaría. Me olvido de las plantas del balcón, pero no dejo latas o colillas de cigarro y basura en la playa, eso ayuda. Aunque no me desnude en un video como Carlos Mantero en pro del Earth Day. No soy tan osada. Un compromiso a cumplir que no me asusta (a ser más consciente con la naturaleza, no a desnudarme por aquí. Abajo emociones).

Hoy ya es Sant Jordi. Tradición catalana con bastante más encanto que el San Valentín gringo. La gente intercambia libros y rosas entre enamorados y amigos, además de reinvindicar la cultura local. Contaré las esteladas que me encuentre en las ventanas.

Normalmente, la flor va para la chica y el libro para el chico. No es que no me guste recibir rosas (por mms también son lindas), pero es que un libro es un libro. Y ya que estamos, espero que la producción a saco de rosas no colabore con la intensa sequía que se vive en Catalunya.

Igualmente, me encanta Barcelona en Sant Jordi. Pero habrá que ver a los seguidores del Manchester United por las Ramblas preguntándose qué hace tanta flor y libro esparcido mientras se llega la hora del partido contra el Barza.

Semifinal de Champions. Nerviosss (sí, me gusta el futbol).

Libros para todos. Si pudiera, regalaría a cada uno de mis amigos Los detectives salvajes, de Roberto Bolaño. Mi favorito.

p.s. Feliz cumpleaños, Jordina!

Dice Lao Tse que un viaje de mil millas se empieza con un paso. Yo he dado algunos primeros pasos y este es el número uno de blogger ‘comprometida’.

Estoy un poco asustada. Los compromisos siempre me han causado cierto vértigo. Así que continuaré con él dependiendo de la pasión que me aporte día a día. Soy así, me guían las endorfinas :-).

No sé si sea un buen día para empezar. Ni un buen año. En realidad no sé si sea buena idea dar el paso. Pero bueno, ya estoy aquí.

20 de abril. Día que ha marcado mi existencia por un acontecimiento que ya contaré en algún momento…o no.

2008. 40 años del ’68: revolución, fuerzas y sueños unidos. Juventud, ideales. Olimpiadas en México. Represión. Año histórico.

¿Este año le hará homenaje?: Nuevos ideales. Otros sueños. Juventud menos apasioanda pero viva. Olimpiadas en China. Más represión. ¿Vivimos en círculo?

Para mí, es un año de renacimiento, de descubrir mi yo verdadero, autosuficiente e independiente.

Creo que sí, es un buen momento para empezar.