You are currently browsing the tag archive for the ‘tonterías’ tag.

Sí, aquí sigo. No había perdido el entusiasmo por escribir, sino que simplemente nada de lo que me ha pasado en el último mes valía la pena como para inspirar un post. No es que no hubiera hecho nada en particular, al contrario, no he parado cinco minutos y eso es justo lo que me causaba tanto ruido en mi cabeza que no me permitía escuchar ni mi propia voz interna.

Pero por fin me he dado dos días para volver a mí. Me quité el mono de Marbe, a veces también me extraño.

Y de pronto, empezaron otra vez. Parece que es cuestión de estar un poco en silencio para volver a desatar las coincidencias alrededor. O tal vez para percatarme de que estan constantemente presentes.

Pero me pregunto a qué se debe tanta casualidad, aparantemente insignificante. Si es sólo eso o va más allá y son hechos conectados que llevarán a algo realmente trascendental y que por ahora sólo son pequeños eslabones que carecen de toda lógica.

Creo que este blog va tomando un tema central: la sincronía.

Esta mañana desperté con una visión un tanto clara sobre lo que quisiera hacer el próximo año (ya saben ustedes, una llega a una edad en la que se supone debería estar tomando decisiones importantes). De pronto sólo pensaba: ¿Y si regreso a casa? 

Durante todo el fin de semana escuché la palabra “México” unas diez veces de manera fortuita. En el tren mientras escuchaba la conversación de mis vecinos de asiento, en una fiesta en la que casi cada persona a la que conocí me dijo que había estado ahí, una exposición por el Barrio Gótico sobre la época precolombina en México (Cabeza Olmeca incluida), amigas que hacen las maletas y vuelven después de pasar años en Barcelona…y así podría continuar.

Será que México está de moda y tanto encontrarmelo por aquí me está influyendo? Será que es algo que mi subconsciente se está inventando para crear una excusa que me haga volver? Será que poco a poco, empiezo a tomar el camino de regreso? Será que está por llegar algo más importante que eso?

Ya decía yo que tenía que seguir mi acelerado y frívolo ritmo de vida. Estar en silencio sólo me revolotea las ideas mientras que ir de compras, de copas y bailar la Camisa negra no me genera ningún tipo de dudas.

Buscando algo que apoyara estas líneas, encontré lo siguiente en un libro que no había abierto nunca y lleva años en el librero de casa: “Merlín no discute con la mente. Todos los debates se generan pensando, y el mago no piensa. El mago ve…porque lo que puedas ver en tu mundo interior harás que exista en el mundo exterior” (El camino de la sabiduría. Chopra).

Pues nada, hoy vi, no pensé…sólo me vi claramente. A ver qué es lo que el exterior crea para mí.

Tendría que verme con un billete de lotería ganador en mi mano y un fiel y enamorado novio que se parezca a Ricky Martin. No, con eso no me veo, tuve que pensarle mucho para elegir al chico.

Complicated.

Qué genialidad. No entiendo de informática y me jode a mil.  Es igual, ya me apaño y a ver cómo hago para incluir un media player en condiciones sin preguntar a nadie. Programadores, no os necesito! (mentira despechada).

Hablando de programadores, este viernes asistiré al Facebook Developer Garage, un evento organizado por Gregor Gimmy de Sclippo para conocer cómo se desarrollan las aplicaciones en esta enorme y adictiva red social. Estará Javier Oliván, el director de producto y mkt. Me motiva más que el contenido techie del evento, el marketiniano.

¿Quién no conoce Facebook hoy? Cada día se crean 250.000 perfiles de nuevos usuarios de los cuales el 50% vuelve diariamente (yo por ejemplo, entro unas 5 veces a ver “qué hay de nuevo”).

Pero, ¿de qué manera rentabiliza todos esos usuarios que ya quisieramos todos los que trabajamos en proyectos web?

Probablemente la creación de estas aplicaciones que mostrarán en el garage tengan algo de respuesta, porque de momento, sigo sin creer en que la publicidad en sus mini banners (o social ads) creen verdaderos beneficios. En nuroa los hemos utilizado y para ser sinceros, hay pocas probabilidades de volver a incluirlos en una campaña.

Cambiando de tema radicalmente, este mediodía mientras comía leí la columna que tiene Montserrat Domínguez en el ADN. Hablaba sobre la sonda Phoenix que aterrizó exitosamente en Marte, justo en el Círculo Polar marciano. Hace años, la anterior misión, Mars Polar Lander, fracasó mandando al traste millones de dólares invertidos para la llegada a dicho planeta, eso sin decir los misterios que hay detrás del aterrizaje que hizo pedazos la nave.

Bueno, no es el objetivo entrar en detalles espaciales, sino en el final de la columna. En la analogía que hace sobre los intentos, sobre el renacer después de un fracaso. Como el Phoenix.

El cómo vamos “acumulando decepciones hasta que encontramos la explosión de felicidad”.

Me gusta más llamarle la búsqueda de la explosión de magia verdadera. Continunando con las casualidades y el post anterior.

Hace varias semanas que mi vida social se ha intensificado de pronto. No me quejo, divertirme se me da bien y sobre todo si ello implica conocer gente nueva y agudizar los sentidos. Pero ya me apetece estar conmigo misma y ordenar todo eso que me revolotea en la cabeza y no sé muy bien cómo entró ni dónde ubicarlo.

Me refiero a ese cúmulo de pequeñas casualidades que parecen hechas a mano y que, en una persona como yo que busca sentir hasta la punta del cabello, parecen grandes explosiones de magia.

¿O es que la gran máquina del universo con sus perfectos mecanismos hace que todo vaya sucediendo en el momento justo, con la persona correcta y en el lugar idóneo? Sincronicidad, diría un compli que conozco.

Como en Los amantes del círculo polar, en que las vidas de Anna y Otto parecen tan distantes y terminan coincidiendo en una misma coordenada. Encontrarse y no verse, sólo sentirse.

Pero, ¿cómo identificar cuando es algo real o es sólo un espejismo que tu mente crea para llenar la necesidad de sentirte vivo?

¿Qué hacer? ¿Dar un paso adelante, quedarte estático y esperar a que la chispa se encienda o salir en dirección contraria al oasis en la arena?

El que no arriesga no gana dicen por ahí, pero dar un paso adelante implica que existe un posible “no”, otro que seguramente no apetezca sumar a la bolsa.

El que espera desespera, eso también es Vox Populi. Así que quedarte quieto y esperar a que suceda algo que mueva la máquina puede convertir en corriente esa magia que antes era maravillosa. Ordinaria, aburrida y desganada.

Ojos que no ven, corazón que no siente. Y que no duele tampoco. Por eso, anteponer una cubierta por delante de lo obvio es lo más seguro. No pasaremos frío, pero la manta terminará por ahogarnos. Salir por la puerta de atrás te evitará sentir dolor…te evitará SENTIR de verdad.

¿Saltar en paracaídas o esconderse debajo de la cama?

Va-lien-te.

Yo puedo contar mi vida en base a casualidades, casualidades mágicas ¿será razón suficiente para saltar?

Esta noche estoy de malas…cómo se puede cambiar de humor tanto de un día para otro? Ayer, pletórica…hoy, estoy que muerdo. No he visto si ha cambiado la luna, puede ser eso.

Salí tardísimo del trabajo. Llegué a casa a las 9 y me perdí el medio tiempo del partido. Para colmo, rabiando de hambre y sin nada en la nevera y mis compis de piso ni dudaron en no dejarme ni una sola patata frita para acompañar el juego.

Lo peor, el Barça perdió y quedó fuera de la Champions y de toda posibilidad de tener un campeonato este año.

La mitad de mis amigos se va de puente y yo me quedo aquí, pringando.

Me he traído trabajo a casa y estoy a mitad de ello en lo que escribo este post. Se hace más tarde.

Discuto por messenger por tonterías (o no).

Más me vale que respire tranquila, me tome unas valerianas y me vaya a dormir que sino, la euforia negativa me tendrá insomne toda la noche.

Al menos, ya termina abril.

 

Quiero escribir sin parecer cursi o con exceso de miel empalagosa. Cuando empecé este blog le quería dar un toque más culto que personal. El objetivo era hablar más de mis pasiones profesionales que de las interiores. Pero me estoy descubriendo más ñoña que intelectual. El primer paso es aceptarlo.

Hoy ha sido un buen día. Lo empecé con unas energías inusuales para ser lunes lluvioso y gris después de un pre-veraniego fin de semana. Por casualidad, vi unas fotos de México que hicieron que se me saltaran las lágrimas espontáneamente. Nunca me había pasado. Ya me veía yo en mi escritorio del trabajo con los lagrimones de Candy por ver una imagen de una muñeca oaxaqueña. El trabajo, sin contratiempos y en marcha.

Al volver a casa, aproveché el viaje en tranvía para avanzarle a Nocilla Experience. ¡Qué maravilla de libro!. Me tiene enganchada. Me hizo reir y pensar en las profundidades de sus líneas.

Hay una idea que el autor sacó de Matthew Buckingham, un artista conceptual de New York City, con el que me he sentido identificada: ‘El seguidor cultural’ (o cultural follower). Éste describe cómo los animales han evolucionado en relación con la sociedad. Cómo han desarrollado comportamientos “que permiten prosperar en relativa intimidad con las personas, en un hábitat cada vez más artificial”. Puede ser que sea una seguidora de la cultura en la que me desenvuelvo; yo le llamo adaptación. Lo que me choca de la frase es ‘hábitat artificial’. ¿Estoy en un ambiente falso sólo porque decidí no vivir en mi lugar de nacimiento? No lo creo. A mí, artificial me suena a vivir en una cápsula verde con luz ultravioleta controlada y dos litros de agua para beber (si fuese así, seguramente estaría flaca y no tendría que ir al gimnasio ni comer lechuga cuando muero por una hamburguesa con queso).

El caso es que yo me siento en mi salsa en casi cualquier sitio. Esto de ser seguidora cultural es una gozada.

Mientras me reía con el libro y levantaba la vista para ver la lluvia por la Diagonal, sonaba una canción de Markéta Irglová en mi iPod. Las lágrimas se asomaron otra vez en mis ojitos castaños y pestañones.

Primera vez que lloro de plenitud. De tener la certeza de que estoy en el sitio correcto. De que todo está bien y que estará aún mejor. De que me basto a mí misma para hacerme feliz.

¿Soy cursi? Probablemente, pero un día como hoy, me lo puedo permitir.

Esto de tener un blog es una responsabilidad.

Cada día pienso en algo en lo que podría escribir. Esta tarde mientras estaba tumbada tomando el sol pensaba en unos cuantos tópicos que desarrollé entre la somnolencia que provoca el calor. Pero tengo que ser honesta, estoy dispersa. Ideas revueltas y poca concentración.

No me decido entre hablar de la web 2.0 y 3.0 (que les dicen moda, pero para mí, es una revolución tecnológica), de lo chungo que es comprarte una casa en España, de mis próximas vacaciones, de que Rayados pasó a la liguilla (hoy no hablaré de futbol español…hasta el martes que sea el partido de vuelta Manchester – Barça), de que he empezado a leer Nocilla Experience, o de cómo me he dejado llevar por el hedonismo y consumismo este fin de semana.

No, hoy no hablaré de nada.

y es verdad, siempre hay una razón para sonreir…no deixis mai de somiar :-).